viernes, 8 de julio de 2011

"Sin Chávez ni focas" por Carlos Fernández Cuesta


http://www.talcualdigital.com
06/07/2011


El país sin Chávez se siente mucho más sosegado y relajado. Los que verdaderamente lo extrañaban a sabiendas de que sin Chávez se encuentran desprotegidos, son los adictos a su caudillaje, sus beneficiarios y causahabientes de su poder. Sus Jauas, sus Maduros...

Por: Carlos Fernández Cuesta


Chávez está enfermo. Después de enfermar al país terminó por enfermarse él mismo. No nos alegramos por ello y pedimos por su recuperación, con la salvedad de que lo que le ocurre no es culpa de sus adversarios.

La realidad es que lleva casi 13 años fustigando en forma esquizoide la capacidad de aguante de los venezolanos en una operación de persecución y exclusión sin precedentes apoyado en sus dotes para producir ansiedad, conflictos emocionales y deseos contradictorios, aunado a la enorme incapacidad de su gobierno que tiene a Venezuela muy cerca de la ruina.

Si algo podemos observar en una primera mirada es que su ausencia al frente de su gobierno muestra que no es ni indispensable ni necesario; aunque nadie puede desconocer que sigue siendo el legítimo presidente de la República, que no estuviera Chávez, no hizo a su administración mas o menos eficaz; Con él o sin él al frente es la misma porquería inservible que se instaló hace 12 años.

Una segunda señal nos indica también que el país sin Chávez se siente mucho más sosegado y relajado pues sus vacaciones en "barrio afuera", lamentablemente para él forzadas por el infortunio de su enfermedad, también aisló la intensidad de la conflictividad política que es la esencia inherente de su liderazgo.

Los que verdaderamente lo extrañaban a sabiendas de que sin Chávez se encuentran desprotegidos, son los adictos a su caudillaje, sus beneficiarios y causahabientes de su poder. Sus Jauas, sus Maduros, sus Aissami, sus Ramírez, sus Cabellos, sus Vivas, sus Cilias, sus Mata Figueroas; de allí que imiten su despotismo, copien sus insultos, amenazas y agresiones.

Se autoengañan artificiosamente para consolarse y cohesionarse, a la vez para amamantar sus particulares ambiciones e intentar espantar las que les resuellan fuera de sus filas que los deje a la intemperie a merced de un desplazamiento de otras fuerzas tan inescrupulosas como las que ellos representan, especialmente le temen a las que se anidan en las entrañas mismas del chavismo.

Fingían que Chávez mandaba desde Cuba ­si acaso son los Castro quienes lo hacen­, temblando de susto apoyados en una operación histriónica de adulante cursilería, elevando plegarias a su protector, pidiendo en maratónicas jornadas el restablecimiento de su salud y su pronto regreso al poder.

Puro pánico e hipocresía de este montón de focas amaestradas que pretenden hacer de su indignidad al profesar una incondicionalidad irracional a un militar sin escrúpulos al que le han sacado buen provecho, un culto impuesto al resto de los venezolanos. En estos momentos, ante la enfermedad del jefe, se encuentran sintiendo finales adelantados e inesperados.

Es irritante en extremo cómo estos office boys le mintieron a la nación deliberadamente paralizados por la mala noticia que bien conocían, el propio presidente Chávez reveló que Fidel Castro les llamó describiéndoles con detalle el mal diagnosticado. Como no se la querían creer ocultándola, pensaron, se disolverían los malos augurios y peligrosos efectos que podrían caer sobre ellos.

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